Guía de niveles de integridad de la seguridad: Proceso – Evaluación de riesgos

Guía de niveles de integridad de la seguridad: Proceso – Evaluación de riesgos

Garantizar una seguridad eficaz en entornos industriales no debe dejarse al azar: es posible con la ayuda de los niveles de integridad de la seguridad (SIL). Los incidentes en el lugar de trabajo son una realidad aleccionadora: según el Health and Safety Executive (HSE), entre abril de 2022 y marzo de 2023, 135 trabajadores perdieron la vida en Gran Bretaña como consecuencia de accidentes laborales, una cifra superior a la del año anterior. El coste de estos accidentes puede ser significativo, ya que no solo afecta a las vidas humanas y a la seguridad, sino que también causan pérdidas económicas debido a los daños, el tiempo de inactividad y las posibles consecuencias legales. La aplicación de una evaluación de riesgos eficaz y la incorporación de los SIL adecuados pueden reducir significativamente la probabilidad y gravedad de los accidentes, con el consiguiente ahorro de costes a largo plazo. Aunque los SIL pueden ser complejos, una vez que las empresas y los profesionales de la salud y la seguridad los comprenden mejor, pueden proporcionar un marco sólido para mejorar las prácticas de seguridad. La siguiente guía se ha creado para ayudar a las empresas a comprender los SIL, el impacto que tienen en la evaluación de riesgos y cómo aplicar los conocimientos a través de aplicaciones prácticas en una amplia gama de sectores.

¿Qué son los niveles de integridad de la seguridad (SIL)?

Los SIL representan un aspecto importante de la seguridad industrial al proporcionar un marco sistemático para evaluar y gestionar los riesgos asociados a las industrias de procesos. Sin embargo, para entender correctamente los SIL, también es importante comprender las funciones instrumentadas de seguridad (SIF) y los sistemas instrumentados de seguridad (SIS). Las SIF representan una función única y específica diseñada para lograr un objetivo de seguridad concreto en un proceso industrial, como apagar el equipo al alcanzar una temperatura crítica o activar un sistema de parada de emergencia. Por el contrario, un SIS es un sistema completo formado por varios componentes, como sensores, solucionadores lógicos y elementos de control final. Este sistema aloja y ejecuta una o varias SIF para mantener un entorno operativo seguro. Definir SIF y SIS nos ayuda a comprender los SIL con mayor detalle.

Los SIL son niveles de rendimiento definidos para SIS, establecidos para alcanzar un nivel de riesgo tolerable. Empleados principalmente en sectores como el petróleo y el gas, el químico y la fabricación, los SIL se determinan mediante un riguroso proceso de evaluación de riesgos, en el que se tienen en cuenta factores como los peligros potenciales, las consecuencias de los fallos y la eficacia de las medidas de seguridad. Estos niveles, que van del SIL 1 al SIL 4, guían el diseño y la implantación de los sistemas de seguridad, garantizando que cumplen criterios específicos de fiabilidad y rendimiento. El cumplimiento de las normas SIL no sólo mejora la seguridad general de los procesos industriales, sino que también fomenta un enfoque proactivo de la gestión de riesgos, en consonancia con las normas y reglamentos mundiales.

¿Por qué son importantes los SIL para garantizar la seguridad en todos los sectores?

Al proporcionar un marco normalizado para evaluar y mitigar los riesgos potenciales, los SIL desempeñan un papel fundamental para garantizar la seguridad en todos los sectores. Determinados mediante un meticuloso proceso de evaluación de riesgos, estos niveles permiten a las empresas identificar y abordar de forma proactiva los peligros operativos. Al asignar SIL a funciones de seguridad específicas, los sectores pueden aplicar medidas adecuadas para reducir la probabilidad de fallos que podrían provocar incidentes catastróficos. Este planteamiento sistemático aumenta la fiabilidad de los sistemas críticos para la seguridad, al tiempo que facilita una comunicación clara de los requisitos de seguridad en toda la organización. Como resultado, los SIL sirven como herramienta esencial para fomentar una cultura positiva en torno a la seguridad, minimizando la probabilidad de incidentes y protegiendo a los trabajadores.

¿Cuáles son los diferentes SIL?

Para determinar la fiabilidad y eficacia de los SIS a la hora de mitigar los riesgos en los procesos industriales, los SIL se clasifican en cuatro niveles. Estos niveles, que van del SIL 1 al SIL 4, representan niveles crecientes de reducción de riesgos, siendo el SIL 4 el que proporciona el mayor grado de fiabilidad. Cada nivel corresponde a un objetivo específico de reducción del riesgo, que garantiza que los sistemas de seguridad instalados abordan adecuadamente los riesgos identificados. Cuanto mayor sea el SIL, mayor será el nivel de seguridad y menor la probabilidad de que el sistema no funcione correctamente. A medida que las industrias se esfuerzan por conseguir operaciones más seguras, comprender y aplicar el SIL adecuado es crucial para prevenir peligros potenciales y garantizar la integridad de los sistemas críticos para la seguridad.

¿Cómo se calculan los SIL?

El cálculo del SIL implica un meticuloso enfoque basado en procesos, centrado en la evaluación de riesgos para garantizar la fiabilidad y seguridad de los sistemas. Este exhaustivo proceso tiene en cuenta factores como los peligros potenciales, la probabilidad de que se produzcan y la gravedad de las consecuencias. Generalmente, la fórmula aplicada combina la Probabilidad de Fallo a Demanda (PFD) y el Factor de Reducción del Riesgo (RRF) para determinar el SIL. Según el Center for Chemical Process Safety, la PFD refleja la probabilidad de que un sistema falle cuando se le pide que realice una función de seguridad. El RRF, sin embargo, cuantifica la eficacia de las medidas de reducción del riesgo teniendo en cuenta el número de veces que disminuye el riesgo al comparar un escenario con otro. La combinación de estos factores permite a las empresas determinar el SIL adecuado para sus sistemas, orientando la aplicación de medidas de seguridad y garantizando un marco sólido que se ajuste a las normas y reglamentos del sector.

¿Qué papel desempeñan los SIL en la evaluación de riesgos?

En el ámbito de la evaluación de riesgos, los SIL desempeñan un papel crucial al cuantificar la reducción de riesgo necesaria para una SIF dentro de un sistema. Al establecer los vínculos entre el riesgo y el rendimiento de la SIF, podemos comprender mejor los SIL. Las evaluaciones de riesgos identifican los peligros y analizan la gravedad y probabilidad de que se produzcan, determinando en última instancia el riesgo no mitigado. Los SIL entran en juego al determinar el nivel de reducción del riesgo que debe alcanzar el SIF para reducir el riesgo a un nivel aceptable o «riesgo tolerable».

Al comparar el riesgo no mitigado con el riesgo tolerable, se hace más evidente la brecha en la reducción del riesgo. A continuación, esta diferencia se asigna a un SIL específico, en el que los SIL más elevados representan una mayor reducción del riesgo a partir de la SIF. El SIL asignado se convierte en un dato importante para el diseño, la aplicación y el mantenimiento de la SIF. Los distintos SIL orientan el diseño, la selección de hardware, el desarrollo de software y las pruebas para garantizar que la SIF cumple el nivel de rendimiento requerido.

En esencia, los SIL tienden un puente entre la evaluación de riesgos y el diseño de la SIF al traducir la reducción de riesgos deseada en un requisito de rendimiento específico para el sistema de seguridad.


Cómo determinar los SIL adecuados

La determinación de los niveles de integridad de la seguridad (SIL) adecuados para una función instrumentada de seguridad (SIF) implica un proceso estructurado y documentado, tal como se describe en diversas normas, como la IEC 61508. He aquí un desglose simplificado de los pasos clave:

1. Realizar una evaluación de riesgos:

  • Identifique todos los peligros potenciales de su sistema o proceso.
  • Analice la gravedad (consecuencias del fallo) y la probabilidad (frecuencia de aparición) de cada peligro.
  • Calcule el riesgo no mitigado, que es el riesgo sin ninguna medida de seguridad.

2. Determinar el riesgo tolerable:

  • Establezca el nivel de riesgo aceptable (riesgo tolerable) para su aplicación, teniendo en cuenta factores como la normativa, las normas del sector y las expectativas de la sociedad.

3. Calcular la reducción de riesgos necesaria:

  • Compare el riesgo no mitigado con el riesgo tolerable.
  • La diferencia entre estos dos valores representa la reducción de riesgo requerida de la SIF.

4. Asignar la reducción de riesgos al SIL:

  • Consulte las tablas SIL o las matrices de riesgo que figuran en normas como la IEC 61508.
  • Estas tablas vinculan el nivel de reducción del riesgo requerido (normalmente expresado en términos de probabilidad de fallo bajo demanda – PFD) a un nivel SIL específico (que va de SIL 1 a SIL 4). Cada SIL corresponde a una PFD objetivo específica para la SIF.

5. Considere otros factores:

  • Aunque el cálculo de la reducción del riesgo proporciona un punto de partida, otros factores pueden influir en la selección final del SIL. Entre ellos se incluyen:
    • Los requisitos legales y reglamentarios pueden imponer un SIL específico para determinadas aplicaciones.
    • Los factores económicos pueden influir en la rentabilidad de la aplicación de un SIL superior.
    • La tecnología disponible puede influir en la capacidad técnica de alcanzar la PFD objetivo para un SIL.

Esta es una visión general simplificada. Es crucial consultar las normas pertinentes y buscar la orientación de profesionales cualificados a la hora de determinar los SIL para aplicaciones críticas para la seguridad.


Pruebas y verificación de los SIL

Como ocurre con la implantación de cualquier sistema, las pruebas y la verificación son aspectos importantes para garantizar la eficacia de los SIL en el marco de la evaluación de riesgos. Las pruebas ayudan a identificar y abordar cualquier defecto o debilidad de diseño que pueda impedir que la SIF funcione según lo previsto en condiciones de peligro. Al verificar el diseño con respecto a los requisitos específicos de SIL descritos en normas como la IEC 61508, se adquiere la confianza de que la SIF tiene la capacidad de alcanzar la PFD objetivo.

La verificación se centra en el aspecto del diseño, mientras que la validación se centra en el rendimiento real de la SIF implantada. Las pruebas y el seguimiento del sistema en situaciones simuladas y reales garantizan su funcionamiento fiable y el nivel requerido de reducción del riesgo en caso de peligro real.

Mediante la realización de pruebas y verificaciones exhaustivas, se obtienen pruebas que demuestran que la SIF cumple los requisitos de seguridad predeterminados asociados a su SIL designado. Esto ayuda a generar confianza en la seguridad del sistema y minimiza el riesgo global asociado a las operaciones, cumpliendo al mismo tiempo cualquier normativa que exija procesos de ensayo y verificación. Además, las pruebas y verificaciones proporcionan información valiosa sobre el rendimiento y la fiabilidad. Los datos pueden utilizarse para identificar áreas de mejora en el diseño, el mantenimiento o el funcionamiento, lo que permite mejorar la seguridad y reducir los riesgos con el paso del tiempo.


Mantenimiento de los SIL

Una vez establecidos los SIL, es fundamental mantenerlos para garantizar la seguridad permanente de los trabajadores, los equipos y el medio ambiente. Las empresas deben emplear procedimientos sólidos para realizar evaluaciones periódicas, incluido un análisis exhaustivo de los peligros potenciales y sus correspondientes niveles de riesgo. Con el tiempo, los componentes de una SIF pueden degradarse debido al desgaste, el envejecimiento o los factores ambientales. El mantenimiento y las pruebas periódicas, en consonancia con el SIL específico, ayudan a identificar y resolver estos problemas antes de que provoquen fallos de funcionamiento. De este modo se garantiza que la SIF siga cumpliendo la PFD requerida y mitigue eficazmente los riesgos cuando sea necesario.

El mantenimiento de los SIL también garantiza que las organizaciones se adaptan al cambio. Los procesos y las condiciones de funcionamiento pueden evolucionar con el tiempo e introducir peligros nuevos o modificados. El mantenimiento de los SIL implica revisar la evaluación de riesgos y, en caso necesario, ajustar el SIL o aplicar salvaguardias adicionales. De este modo se garantiza que el SIF siga siendo eficaz para mitigar los riesgos aunque cambie el contexto que lo rodea. Un enfoque proactivo del mantenimiento, unido a los avances tecnológicos, ayuda a optimizar el rendimiento de los instrumentos de seguridad y a mantener los requisitos SIL. El cumplimiento de las normas del sector, como la IEC 61511, es crucial para garantizar la eficacia de las medidas de seguridad a lo largo del tiempo. Al verificar y adaptar continuamente las medidas de seguridad, se mantiene la integridad global del sistema, se evitan accidentes y se garantiza la seguridad a largo plazo.


Conclusión

Es evidente que los SIL pueden ser una piedra angular para garantizar la seguridad en el lugar de trabajo. Proporcionan un marco sistemático para evaluar y gestionar los riesgos asociados a diversos procesos. La aplicación de los SIL, junto con evaluaciones de riesgos exhaustivas, reduce significativamente la probabilidad y gravedad de los accidentes, lo que se traduce en un ahorro de costes a largo plazo y en una mejora de la seguridad. Aunque comprender los SIL puede parecer complejo en un principio, estos conocimientos permiten a las empresas y a los profesionales de la seguridad establecer un marco sólido para mejorar las prácticas de seguridad.

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